.
Bastan para verse, pensarse y sentirse desde fuera.
Para que lo estático deje de ser tal, los idiomas se confundan y una arritmia temporal (y por qué no, mental) lo inunde todo. Cada poro. Cada rincón.
Bastan para hablar de quién o no se confundió y darse cuenta de que incluso dentro de uno mismo quedan pliegues por sudar, estepas por recorrer. Bastan para extrañarse y desear retroceder tantos años como minutos, 6, para reescribir una historia, la mia, con más tachones y menos dudas. Tachones sucios de tinta oscura.
Quiero un perfil interesante con un turbio pasado, llamadas urgentes de madrugada, escándalos públicos y bofetadas en restaurantes de lujo. Quiero un 'o lo tomas o lo dejas' y un 'no me esperes despierta'. Quiero, como dice Benedetti, 'hallarme en el centro de un delicioso disparate', y durante 6 eternos minutos no sentirme culpable.
Mientras duermas, dormiré.