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Se enfadó conmigo y decidió no dejarme volar.
En realidad, estaba celosa de mis viajes, de mis historias de película, de mis noches de hotel y hasta de mis zapatillas de colores.
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Hacía tiempo que vivía en un mundo gris al que casi logra arrastarme, pero nunca me gustaron las realidades monocromáticas. Les tengo miedo desde pequeñita.
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Por fin, un día (o fue una noche?) se hartó de mis finales felices y me dijo 'Así no', y me dejó, como dice el maestro, con la miel en los labios y escarcha en el pelo.